Un inicio extraterritorial


Por: Ramón Revi

Transcurridos apenas meses del Golpe de Estado al Profesor Juan Bosch en el año de 1963, un reducido grupo de dominicanos decidió formar una organización política. Nos referimos a la primera célula gestora del hoy Partido Reformista Social Cristiano. Los pioneros del reformismo, se trasladaron a la Isla de Puerto Rico donde se encontraba en condición de exiliado político el Dr. Joaquín Balaguer, quien en lo adelante se convertiría en el líder de la nueva organización.

Los trabajos para incorporar el partido oficialmente ante la Junta Central Electoral, recayeron en los hombros del Lic. Francisco Augusto Lora y el Dr. Delfín Pérez. El 20 de abril del año 1964 el PRSC, es aceptado como un partido más del sistema. Resulta evidente que la conformación apresurada de esta entidad, fue una “jugada” oportuna de las fuerzas conservadoras del país, como respuesta al vacío de poder imperante tras la decapitación del régimen de Trujillo.

En poco tiempo el bien nombrado “Cortesano de la Era de Trujillo”, esgrimiría una situación de salud de su progenitora para regresar al país. La “Casa Roja’ abrió sus puertas a todo reducto del trujillismo, que para el caso era lo mismo que decir clase dominante u oligarquía; el partido había nacido grande y con recursos más que suficientes. Apenas tres años de haberse fundado el Partido Reformista llegaría al poder. Iniciándose de esta manera, a partir del año de 1966, lo que se conoce en nuestra historia contemporánea como “La Era de Balaguer”.

Balaguer y Bosch: enfoques disímiles.

Transcurrido los primeros días del ajusticiamiento del tirano en el año 1961, el país entraría en un estado de agitación política de consecuencias inimaginables. Para la fecha ejercía como “presidente títere” el Dr. Joaquín Balaguer, quien fuera un colaborador muy cercano del depuesto régimen desde sus inicios. Amainada la convulsión que vivía la nación el Dr. Balaguer -supervisado muy de cerca por “los americanos” y organismos internacionales- organizaría las primeras elecciones presidenciales, de la incipiente democracia.
En ese certamen electoral compitieron varios grupos; pero con reales posibilidades solo dos: La Unión Cívica Nacional -UCN- y el Partido Revolucionario Dominicano -PRD-. Los cívicos llevaron como candidato a su líder el Dr. Viriato Fiallo, los perredeístas al Prof. Juan Bosch. Mientras los cívicos en su campaña acusaban al Prof. Bosch de comunista -ataques encabezados sobre todo por el padre Láutico García- el Profesor Bosch declaraba en su propuesta de campaña, una especie de amnistía para los seguidores del depuesto régimen y la reconciliación nacional.

Este sería como dijimos con anterioridad, el primer ejercicio democrático para los dominicanos, luego de tres décadas de férrea dictadura. Bosch gana dichos comicios con más del 60% de los sufragios. Durante su gobierno se promulga la más avanzada y democrática constitución que hayamos tenido hasta la fecha. Fueron muchos los logros del presidente Bosch durante su efímera presidencia; sobre todo en el ámbito de la seguridad social, educación y libertades públicas. A Siete meses de iniciar su gobierno, la caverna político-militar de la época lo depone mediante un Golpe de Estado.

Años más tarde el profesor Juan Bosch, decide abandonar al PRD, y formar una nueva organización. Nos referimos al Partido de la Liberación Dominicana –PLD- fundado por él y un reducido grupo de experredeístas el 15 de diciembre del año 1973. Con el PLD su fundador planteaba una novedosa forma de hacer política, fundamentada en los ideales de los padres de la patria. Mientras el Profesor Bosch estructura su partido, de forma que el mismo pudiera seguir vigente luego de su desaparición física; el Dr. Balaguer, como veremos más adelante hace todo lo contrario.

Balaguer líder hegemónico.

Lo que le sobrevino a la nación luego del golpe de Estado a Bosch fueron: presidentes de facto, juntas militares, triunvirato, y por último una intervención norteamericana. Más tarde llegaríamos al primer gobierno del Dr. Joaquín Balaguer en el año de 1966. Serían las primeras elecciones “ganadas por la voluntad popular” por parte del Dr. Balaguer. Después de esta, ganaría también los comicios celebrados en los años 1970, 1974, 1986, 1990 y 1994. En el año de 1996 al verse impedido de reelegirse, realiza una alianza con el PLD, frenando de esta manera las posibilidades del Dr. José F. Peña Gómez de llegar al poder.

El presidente Balaguer gobernó la República Dominicana por 22 largos años, en los cuales dejó un legado tangible de obras y realizaciones; sin olvidar por supuestos “en este combo”, los abominables días de terror de sus primeros 12 años de gobierno. Durante sus mandatos personalizó el poder de forma tal que nadie podía tomar decisión alguna sin que su dedo mágico lo autorizara. Como una de las más aberrantes prácticas clientelares de nuestra historia, se confundían los intereses y posesiones del Estado con los del partido. Lo cual se hacía evidente en las actividades cotidianas del partido, y sobre todo en las campañas electorales.

De forma premeditada el Dr. Balaguer no preparó a ningún dirigente para el relevo. Inclusive si alguien mostraba alguna condición lo enfrentaba hasta sacarlo de juego, “síndrome de Saturno” caso: Augusto Lora, Fernando Álvarez Bogaert y Jacinto Peynado; su legado moriría con él. Después de su desaparición física el partido ha iniciado una ruta escalonada de derrotas electorales, divisiones, y disidencias. Podemos citar como ejemplo, el fracaso de la llamada “Alianza Rosada” del año 2006. Y el papelazo de las elecciones del 2008, donde los reformistas obtuvieron el pírrico porcentaje de un 4.8 % de las votaciones.

Al cuadro anterior se le suma el desafortunado papel en los comicios congresuales y municipales del año 2010, donde el partido obtuvo apenas un senador. Amén del cuadro anterior, dos aspectos positivos se pueden excluir de este decálogo de fracasos: El acuerdo arribado con el PLD, en el año 2004, con el que se evita -según los mismos reformistas-, su posible desintegración; y la escogencia del Ing. Carlos Morales Troncoso como presidente del partido.

Un 2016 complicado para el PRSC.

Con la muerte del Dr. Balaguer asume de manera parcial el liderazgo del Partido el Ing. Carlos Morales Troncoso. Gracias a este último, los reformistas logran gravitar en el escenario político nacional con cierto protagonismo. El Ing. Troncoso pone a disposición del partido, su influencia nacional e internacional, a fin de evitar la desaparición del legado Balaguerista. Sólo su figura pudo mantener a flote esa nave; limando asperezas entre sus miembros y cediendo espacios cuando se hacía necesario.

Como sabemos una situación inesperada de salud provoca el deceso del Ing. Troncoso. ¡En la actualidad no puede existir peor cuadro para los reformistas! Sin el Dr. Balaguer -su líder histórico- y sin el único ente aglutinador que le quedaba -el Ing. Carlos Morales Troncoso- el futuro del PRSC, luce totalmente incierto. Las últimas evaluaciones de posicionamiento electoral sitúan a ese partido en apenas un 1.05% del electorado; con el agravante adicional de que ya algunas casas encuestadoras no se sienten motivados a medirlos.

Mucho se ha debatido a lo interno del PRSC, sobre la pertinencia o no de trillar sendero propio. A más de uno sorprendería que los discípulos del Balaguer asuman el sacrificio de alejarse del gobierno para empezar a construir mayoría. Está suficientemente claro, que para ello tendría que dejar atrás ese funesto historial, de triquiñuelas y trapisondas al que nos tienen acostumbrados. Avanzar, como una de las tres patas del sistema de partidos de nuestro país; significa olvidarse por un tiempo del camino corto al poder. Lo que sería un reto bastante difícil, conociendo por los hechos el modus vivendi reformista.

“Por sus hechos los conoceréis” decía el slogan predilecto del fundador y líder del PRSC. Y son precisamente los hechos que dirán si los reformistas podrán crear las expectativas, capaces de desterrar de la psiquis del votante el mote de partido bisagra. Alguien tiene que dar un paso al frente; pero desde el 2004 a la fecha ha habido una tremenda escases de voluntarios. Con una oposición fraccionada, disminuida e incoherente, frente a un PLD con unos niveles altísimos de aceptación; no veo con buenos augurios el panorama reformista. “Caminante no hay camino se hace camino al andar. Al andar se hace camino, y al volver la vista atrás se ve la senda que nunca se ha de volver a pisar”, así dice un poema de Antonio Machado. ¿Quién se anima a recitarlo?



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