En Kabul, un bombardeo de EEUU destruyó por error casas de un barrio popular


En Kabul, un bombardeo de EEUU destruyó por error casas de un barrio popular

AFP / Wakl Kohsar Un afgano posa en una casa dañada por un bombardeo en Kabul, el 28 de septiembre de 2017

Por Rateb NOORI

Kabul (AFP) – El caos llegó del cielo cuando el miércoles dos bombas destruyeron la casa de Hajj Rabbani, un taxista de un barrio de Kabul, destrozado por un bombardeo estadounidense, el primero desde 2001 contra un barrio popular en la capital afgana.

“Estaba terminando mis abluciones cuando vi dos helicópteros y bombas cayendo. Me fui corriendo para dentro y grité a los niños ‘¡Si estáis arriba, bajad!”, explica.

“Entonces dos bombas cayeron sobre mi casa”, a primer hora de la tarde.

Seis personas de su familia resultaron heridas, entre ellas dos de sus hijos, y cuatro seguían este jueves en el hospital.

Su hija de cuatro años se quedó enterrada bajo los escombros, con solo la cabeza libre. El techo de su habitación se derrumbó así como parte del suelo y ahora ya solo quedan en pie los muros pintados de rosa.

Las fuerzas de la OTAN reconocieron que se trató de un error por culpa de “misiles defectuosos”.

El ataque era un respuesta a los cohetes que los talibanes lanzaron contra el aeropuerto de Kabul cuando el jefe del Pentágono, Jim Mattis, y el de la Otan, Jens Stoltenberg, estaban en la ciudad.

Los helicópteros estadounidenses apoyaban a las fuerzas afganas después de que los insurgentes “accionaran sus cinturones explosivos, poniendo en peligro a un gran número de civiles”, según la OTAN.

En total, 11 personas resultaron heridas y una mujer murió. En el aeropuerto, los vuelos, incluso uno del mandatario afgano Abdulá Abdulá, quedaron suspendidos durante varias horas.

Este jueves amigos y vecinos de Hajj Rabbani le ayudaron a recoger los escombros. La modesta casa ha quedado destruida, con cristales rotos y madera en el suelo de lo que queda de cocina.

– 50,9 kilos –

 

Mohammad Rahim Araam, un profesor de 59 años, recoge una pieza metálica negra de 30 centímetros de diámetro con la inscripción “Warning – 50,9 kg” y respira aliviado porque no cayera sobre su escuela.

“Los insurgentes se escondían a muchos kilómetros”, asegura señalando un pequeño bosque detrás de una mezquita.

Sin embargo, según los periodistas de la AFP en el lugar, parece poco probable, incluso desde el aire, confundir ese bosque con el barrio donde está la casa de Hajj Rabbani, formado por callejuelas con casas de tierra.

“Aquí no hay ni Dáesh (acrónimo en árabe del grupo yihadista Estado Islámico) ni talibanes. Soy un hombre pobre, no pertenezco a ningún grupo”, dice Hajji Rabbani.

Su hermano, Mohammad Alim Sakhizadaje, reclama una compensación. “Nadie ha venido a vernos al hospital, tenemos que pagar los cuidados nosotros mismos. Todo lo que tenemos es una casa en ruinas”, lamenta.

Según el Ministerio afgano del Interior, es la primera vez que hay un bombardeo estadounidense en Kabul desde 2001, cuando se hundió el régimen de los talibanes.

“Desgraciadamente es algo nuevo”, dijo el portavoz ministerial Najib Danish.

“Es el primer incidente de este tipo, ninguna fuerza internacional o nacional provocó nunca ataques aéreos en la capital”, confirmó igualmente una fuente occidental, así como la OTAN.

La única excepción fue una operación en 2011 contra el hotel Intercontinental, cuando varios helicópteros aparecieron para poner fin a varias horas de asedio de los talibanes, que habían tomado rehenes.

Pero el hotel estaba situado en una colina rodeada de bosque y lejos de las viviendas.

Según Kate Clark, una analista de Afghanistan Analysts Network (AAN), “usar ataques aéreos en zonas residenciales genera interrogantes de tipo político, práctico y legal. El riesgo de matar a civiles es evidentemente más elevado, deberían existir reglas extremadamente estrictas”.

La OTAN indicó que está investigando el caso mientras que la familia de Hajj Rabbani todavía espera la visita de alguno de sus representantes.



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